Posteado por: normab | 6 enero 2010

Los hijos de la Revoluciòn !!!


 

Me encantò està historia espero la disfruten……

Hola, pues yo les voy a contar la historia que mi bisabuela solía contarnos cuando yo era niña.

Mi bisabuela o mi bita (asi le decíamos de cariño y no por flojera!) se llamaba Juana Bravo y nació en 1894 en un pueblo llamado Cuauhlotitlán de la región de Tierra Caliente en el estado de Guerrero, tenía 16 años cuando estalló la Revolución. Ella era físicamente muy diferente a las demás chicas que habitaban en aquel entonces el pueblo, resaltaba por su tono de piel blanca (que nada tenia que ver con el moreno de las demás) y unos grandes ojos verdes que hacían juego perfecto con su cara de rasgos muy finos, además tenía el cabello largo y castaño claro el cual siempre peinaba en trenzas.

Como la mayoría sabemos, durante la Revolución en el estado de Morelos estaba el movimiento insurreccionista de Emiliano Zapata, el cual llevó a cabo una campaña violenta contra los caciques locales con el fin de devolver las tierras a los campesinos.

Este movimiento estuvo prácticamente en todo el Sur de México y debido a la cercanía de Guerrero y Morelos, las tropas de Zapata utilizaban los pueblos más escondidos de estos estados para refugiarse del ejército federal que era comandado por Victoriano Huerta y con el cual libraban grandes y sangrientas batallas.

Mi bita nos contaba que durante su adolescencia llegaban a esconderse durante semanas tropas de Zapata a Cuauhlotitlan, se instalaban en la plaza principal y exigían a los habitantes, con rifle en mano, que les llevaran comida, cobijas, ropa, zapatos y dinero o joyas.

A los habitantes de Cuau no les quedaba de otra pues si no lo hacían por las buenas, entonces los hombres de Zapata entraban y saqueaban las casas. Otra práctica común era robarse a las mujeres del pueblo, sobretodo a las más jóvenes, las tenían ahi en la plaza atendiédolos o se las llevaban al río a que les lavaran la ropa, cuando era momento de marcharse del pueblo a muchas de ellas se las llevaban consigo.

Obviamente la mamá de mi bita le prohibía salir de la casa durante esos días, pues estaba segura que en cuanto la vieran se la iban a robar. Mi bisabuela nos contaba que ella no salía aunque se moría de ganas de hacerlo porque además de ser muy rebelde quería ver con sus propios ojos lo que las amigas iban a contarle por las tardes; ya que, aunque parezca ilógico, para ellas todo el alboroto que se creaba con la llegada de las tropas era algo novedoso y se salía de lo común y aburrido de su vida diaria.

Pues un buen día, mi bisabuela decidió salir, sólo tomó un rebozo y se cubrió lo más que pudo el rostro, caminó con la cabeza agachada y directo a la plaza, porque las tropas al parecer tenían fiesta y gritaban muy fuerte ?ARRIBA MI GENERAL ZAPATA?. Cuando estaba por llegar, se le acercó una amiga corriendo y muy agitada le dijo ?ahí está Zapata!?. A ella no le importó nada y salió corriendo hacia la plaza! Se metió entre la multitud pues quería conocer a Emiliano Zapata y logró llegar hasta el frente; Zapata estaba en medio de todos dando un gran discurso, pues al otro día se marcharían a pelear nuevamente, ella cuenta que quedó impresionada por la personalidad tan fuerte de ese hombre, por la fuerza de sus palabras, por la convicción con la cual hablaba, pero sobretodo, por el brillo que salía de sus profundos ojos, los cuales se cruzaron con los suyos por algunos segundos ya que ella no pudo sostener la fuerza de esa mirada tan penetrante.

Quedó tan impresionada que olvidó cubrir su rostro cuando emprendía el regreso a su casa y entonces un hombre la tomó por el brazo, la jaló hacia él y le dijo (literal) ?ah cabrón! Pos onde estaba metida esta chulada de vieja? Es pa?mi!? mi bisabuela trató de zafarse, gritó, pataleó, manoteó, pero nadie acudió en su ayuda, al contrario, los demás hombres se reían del alboroto que estaba armando y se burlaban del hombre aquel que la traía agarrada ya de la cintura para que no se le escapara gritándole ?ándele! amanse esa yegua!?. Mi bisabuela entonces comenzó a llorar y a suplicarle que la dejara ir, pero el hombre sólo se reía mientras trataba de besarla y ella a su vez lo golpeaba con todas sus fuerzas. El hombre entonces la amarró para que no escapara y le dijo que él era el segundo al mando y que se iba a ir con él, le gustara o no, que después le daría el gusto de ir a despedirse de sus padres. Ella pasó toda la noche amarrada a un árbol y al otro día muy temprano dos hombres con rifles la acompañaron a su casa para que recogiera algo de ropa y se despidiera de su mamá. Asi lo hizo, con lágrimas en los ojos y lamentando el haberse escapado, ya que ahora no sabía qué era lo que le esperaba y lo peor es que dejaba a sus papás solos y también con la incetidumbre del destino de su única hija.

Se fue con las tropas de Emiliano Zapata, caminaron durante días y días y perdió la noción del tiempo. Durante estos días el hombre aquel que la había raptado la hizo su mujer durante todas las noches y era la envidia de los otros, ya que ella era la mujer más bonita que llevaban. Cuando llegaron a su destino, Anenecuilco, en Cuautla Morelos, en donde estaba la casa de Zapata, varios hombres le propusieron que se fuera con ellos, que le darían una vida mejor, pero ella sólo quería regresar a su casa, no le importaba nada más.

Una noche, en la cual festejaban un triunfo más sobre el ejército federal y todos se emborracharon hasta quedar inconscientes, mi bisabuela aprovechó para escapar, corrió hasta que el cansancio la venció, unas mujeres la encontraron dormida y recargada sobre una piedra, como era muy joven se compadecieron de ella cuando les contó su historia y la ayudaron a regresar a su casa, le dieron dinero y la vistieron de hombre para que pasara desapercibida; una semana después mi bisabuela Juanita estaba de regreso en su casa y sus papás obviamente su pusieron felices de verla viva otra vez, aunque después les llegó la desilusión al darse cuenta que mi bita estaba embarazada.

Para no hacer más largo este relato, les contaré que esa fue la historia de la vida de mi bisabuela, pues los hombres de Zapata regresaban una y otra vez al pueblo y en cuanto la veían, se la robaban, ella escapaba y llegaba a su casa, la mayoría de las veces, embarazada. En siete años que duró la Revolución, ella tuvo 7 hijos, todos de diferente padre, no fue lo mejor que le pudo pasar, pero como muchas mujeres de ese entonces, no tuvo opción.

Afortunadamente, cuando la Revolución llegó a su fin y ella cumplía apenas 25 años, conoció a un hombre campesino, al cual le acababan de dar buenas tierras para sembrar; éste le ofreció matrimonio y hacerse cargo de todos los hijos que ella tenía. Con él vivió 20 años pues murió muy joven, mi bisabuela, muy longeva, murió en 1995, cuando estaba a punto de cumplir 102 años!

Autor :Guadalupe Galindez/Terra

Anuncios

Responses

  1. wow con la histtoria me gusto … saludos

  2. 😉 sigo escribiendo :mrgreen:

  3. ok

  4. Normis!!!
    Me encantó la historia!
    Vaya que tu Bita tenia muchas cosas k contar a sus nietos, bisnietos y hasta tataranietos.
    Ahora sé que es de familia! Que tengas un feliz viernes, tal vez con frío pero feliz

  5. Que buena lectura nos compartiste…

    saludosssss


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: